martes, 22 de julio de 2008

El grillo

Se apagó la luz
y de paseo
salí del portón

(el sol ya dormía
acunado en el seno
de la luna menguante
al frescor nocturno,
veinte minutos al día
se comía un pedacito
de la blanca enamorada,
achicada)

Y en la noche
escuché el canto del grillo

Me contaba
la historia de la truhana
que vivió cerca del río
que vendía cambilaches
trastos tristes y baldíos.

Me contó del enamorado
joven, pobre y estudiante.

Me cantó la historia
del duende verde
aciago espíritu transparente
que viajaba itinerante
errante de almas
buscando un globo 
con qué escapar.

Me contaba
del avaro codicioso
el Ensañado
lo llaman,
de amargo carácter
triste y triturado.

Y no acordóme de más
pues al volver a casa
se posó en mi ventana
y me quedé dormida
mientras cantaba.
  


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